Indie, pero de verdad: Rena en el Siglo 40 y la construcción de un cinto espacio-temporal

Indie, pero de verdad: Rena en el Siglo 40 y la construcción de un cinto espacio-temporal

Por Bárbara Carvacho

Sentir el eco de todos esos cines y teatros viejos, al borde del derrumbe, convertidos en templos.

"Cintoespaciotemporal", track 1 del EP del mismo nombre.

 

Hace una década, Luciano Venegas comenzó a saciar una intención musical en canciones que vieron muchas cosas pasar. Ideas que fueron tomando formas más claras bajo apodos como R3NA, y con otros compañeros al lado, como Martín y Fefi Díaz.

En diez años un montón de cosas mutan, se encaminan y cambian. La composición social de una sala de ensayo, la perspectiva política de un país, los amigos que tienes al lado, el mundo interno que se decide a dar uno o dos pasos. O cinco en forma de canción.

Rena en el Siglo 40 nos regaló uno de los EPs más notables de 2025, y para eso, Luciano no necesitó un fin de semana en un estudio de lujo, ni un presupuesto gigante. Bastó un puñado de buenas bandas como referencia (Stereolab, Pavement, Yo La Tengo), confianza y entusiasmo en las composiciones, completos italianos y ciertos humanos creativos que parecen elegidos con pinzas. 

 

Una conocida historia alternativa

El alternativo juvenil chileno está concentrado en Matta. Una vez más nos encontramos en Sala Maga, tal como en ediciones anteriores de esta sección (Chini.png, Playa Gótica, y otros tantos que vendrán). Algunos prefieren para ensayar el lunes al mediodía, otros el martes después de la oficina. Rena en el Siglo 40, que actualmente está conformado por Venegas, Saskya Campos, Lucas Muñoz, Felipe Toro y Javier Álvarez, prefiere el viernes por la tarde. Porque el ensayo es una junta, una distracción, pero también una necesidad casi vital.

Cuando Silabario tenía bloques disponibles en su sala, y el edificio de Matta se llenaba de metaleros, Luciano vio una oportunidad para pedirles el espacio a sus amigos y así echar a andar esta historia. Una conversación ebria con una amiga con la que siempre quiso tocar, el encuentro con alguien de confianza, uno que no se quiso ir y otro al que no sabía cómo invitar, serán otros episodios que completarán el inicio del grupo. 

"Fue como en el 2023, en un carrete, que llega de la nada y me dice toquemos. De verdad que yo estaba sentada y llega de la nada. Y le dije que sí, que habláramos", recuerda Campos, también parte de Fonosida en pausa por aquellos años, hito que la tuvo con distancia de la música de carácter grupal .

Las visitas a la sala, tímidas en constancia mas no en intenciones y exigencias amistosas, se fueron mezclando con la impaciencia de los tiempos que corren. ¿Ser un dúo?, ¿ser un trío con Lucas y su agenda apretada?, ¿esperar otro medio año a ver si algo mágico pasa? Incluso la hechicería requiere acción humana.

En paralelo, y un poco gracias al espacio físico, pasaron dos cosas importantes para Rena. "Felipe ensayaba con Valenovales hoy Valesivales aquí mismo. Un día se quedó jameando, enchufado. Pasó varias veces. Yo tenía el atrape de ya tener una banda con él y no quería que se sintiera como una fórmula repetida por lo que hacemos en Silabario", comenta Venegas. 

 

 

Saskya y Lucas tenían otra misión: convencerlo de traer a Javi. O al menos a un baterista. "Yo estaba tocando batería y cantando las canciones. No podía seguir así [risas]”, cuenta Luciano. “Tenía que ser el Javi, pero yo lo veía súper ocupado. Intenté buscar a otro baterista, pero era él, tenía que ser. Quería que fuera él. Pero estaba cagado de susto. La idea de preguntarle y que me dijera que no podía… Lo aplacé caleta por ese miedo. Pero ahí estaban los cabros preguntando qué onda, diciéndome pregúntale, pregúntale…".

Así lo hizo un día a finales de 2023. Y Javi apareció en la sala en uno de esos jams de Felipe, y Rena en el Siglo 40 dejó de ser solo un personaje de Mampato para ser una de las agrupaciones de sonidos alternativos más genuinas de los últimos años en Sudamérica, cuya propuesta, pese a su particularidad, evoca también a adorados nombres de referencia del indie clásico. "Felipe y Javi tienen una química absurda en cuanto a gustos musicales y en cuanto a tocar. Improvisan y pueden estar tocando mucho rato los dos. Eso me hizo perder el miedo a repetir alguna fórmula por estar con él en Silabario". 

 

Ensayar para enrolar canciones, confianzas, vulnerabilidad (y siempre hay música en el aire)

En Cintoespaciotemporal viven tracks con diez años y otros más recientes, y aunque algunas ideas vengan del fuero veinteañero de Luciano, el resultado es producto del ejercicio colectivo. Más fundamental aún: del intercambio en confianza entre músicos que se admiran mutuamente. "En otras bandas siempre está la idea de la tarea para la casa, pero acá las canciones se van haciendo en el ensayo. Es lindo que las cosas vayan surgiendo en la marcha, intercambiando gustos", interviene Muñoz y rápidamente es un motor de coincidencia. 

"Siempre pensé que sería genial tener un grupo en el que todos compongan canciones”, dice Luciano. “Si un día llega el Javi, la Sas, Felipe o Lucas con una canción, sé que van a ser muy buenas, y creo que es porque tenemos mucho que ver entre nosotros, con lo que escuchamos, aunque sean cosas súper distintas”.

Para quienes no hemos tenido un proyecto musical, es gran revelación darse cuenta que no todos funcionan bajo el principio del cariño incondicional. La relación entre los integrantes de Rena no es muy distinta a lo que entendemos por amistad: confiar en la biblioteca musical del otro, en sus talentos, y en saber que verles será un buen momento. Un goce parecido a una necesidad.

"Escuchamos canciones en los breaks, salimos a fumar pucho, improvisamos pegados ene rato... Este momento es el día de la semana de vernos todos. Antes eran los domingos. Lo cambiamos a los viernes y ahora estamos acá cuatro, cinco horas. Es el día de la semana para socializar, y es importante porque mantiene la química, el espíritu, y el colesterol con el Bajón de Matta [risas]", dice Luciano, quien, dentro de sus roles en la banda, como explica Javi, “tiene esto de grabar, salir a escuchar y analizar la idea. Es bonito aunque sea como el trabajo de escritorio del ensayo”.

"Hemos venido a la sala por cuatro horas y ensayamos una. Tenemos ensayos estrictos, también hay momentos administrativos en el departamento de tesorería [risas], pero somos poco de eso", le sigue Felipe. Definitivamente, hay mucha seriedad en lo musical. Sin embargo, no es necesaria la formalidad. 

"Para mí, el ensayo no tiene ninguna importancia como deber. No es un deber. Todas las personas de esta banda han estado en otras, Lucas ha estado en sellos, sabemos todo lo que significa eso del hazlo tú mismo, no hay que explicarlo. Es una banda ligada a principios marcados. No estoy tan preocupado de cómo las canciones le llegan a la gente porque, tal vez, no buscamos que lleguen a alguien [risas]. Es para nosotros. Es todo para nosotros", confiesa el fundador.

Para Álvarez, "este es un espacio íntimo para explorar el ritmo, el sonido. A mí me encanta tocar batería y no tengo en la casa, entonces la sala de ensayo es el momento de ejecutar las cosas que están en mi cabeza, que quiero practicar. Es un momento de conexión con el instrumento y con mis compañeros bacanes. Es un proceso creativo y esa, para mí, es la importancia de un ensayo. Acá todos los chiquillos son muy creativos, todos tienen su identidad y nos complementamos. No nos esforzamos en sonar de una forma en particular. Es como van saliendo las canciones. Va en eso de escuchar harta música, que todas nuestras conversaciones tengan música de fondo”.

–Me di cuenta que al Javi le gusta ensayar igual que a mí. Esa energía de querer tocar, hacer cosas… –comenta Luciano.

–Y yo me di cuenta de que esta banda es buenísima. Confío firmemente en eso –responde el baterista.

 

 

En esa confianza se puede prosperar sin intención capital. Saskya, que antes de Rena en el Siglo 40 disfrutaba del ensayo en formato doméstico, hoy puede exponer la inherente vulnerabilidad que acompaña al género.

"Ensayar siempre ha sido una batalla contra la inseguridad y la vergüenza. Estar en mi casa es como seguro. Acá es sentirse expuesta y cuesta. Eso también hay que ensayarlo. Me da hasta vergüenza decirlo porque soy muy, muy insegura, pero acá se me ha dado más fácil porque es algo que siempre he querido hacer musicalmente. Como hace siete años no tocaba bajo. Y los chiquillos son súper apañadores y compañeros en sus formas". Amigos que son pares, capaces de respaldarse a la hora de crear, de componer bajos y buscar melodías, como le pasa a Campos.

 

¿Dónde está el indie?: Metodologías del mundo pasado para mantener el mundo interno

Un debut en Caja Acústica en 2024, la venia del Negro aka Don Marcel Duchamp a cargo del mismo recinto , la mezcolanza de alternativo gringo noventero, con tradición punk, fantasía electropop y la inevitable raíz autoral latina. Un recorrido que sabe más de tocatas en el lugar de Cumming que de canciones publicadas en internet. 

"Estuvimos mucho tiempo tocando sin tener nada arriba. Últimamente, las bandas empiezan un poco a la inversa. Graban y después existen. Nosotros nos juntábamos acá los domingos en la noche, en pleno invierno, cuando Silabario no usaba la sala. Pero cuando llegó el Javi y adaptamos las canciones y tuvimos el debut, también llegó la necesidad de sacar temas nuevos", complementan.

“Cintoespaciotemporal” fue el resultado, "la primera canción de la banda". Hija de un amor por la música independiente en su espectro más amplio. "El indie se ha transformado en cualquier hueá en el último tiempo. Ya nadie toca indie. Están todas estas bandas indie, pero ¿dónde está el indie? Es un concepto amplio y confuso, quizás porque hay mucha melomanía en las personas hoy en día", intercambian Felipe y Luciano, en un diálogo que tiene mucho de risas, pero no por eso menos verdades. Pareciera que no sonar en la radio es suficiente para llamarse indie hoy, pero ¿qué hay con la sonoridad y las intenciones pulsantes que te hacen creer en la magia de lograr imposibles?

"Somos exigentes en cuanto a gustos musicales. Venir a ensayar es compartir con gente que tiene gustos similares y en el mismo estándar. Buen gusto", argumenta Toro. "Uno se nutre, de canciones y de completos [risas]", suma Lucas. Es holgura sin urgencia, una agrupación que si fuese una persona tendría más de una o dos bandas, pero que no persigue con ansiedad un propósito porque sabe "cómo funciona la hueá".

Sin pensar en las reproducciones y con una única pretensión: la de la canción. Hacer canciones que a ellos les gustaría escuchar. Que envejezcan bien, que puedan disfrutar personas de sesenta años y de quince también. Aunque no es el objetivo principal. "El mundo ha cambiado mucho y hacer esto, con el ritmo de Gemelo Parásito, ha sido como mantener firme mi propio mundo", dice Luciano.

 

 

Porque en una década, los coros que eran solo de Luciano pasaron a ser piezas completas creadas junto a otras cuatro personas. Y es un poco inevitable pensar en imaginarios como Elephant 6 cuando se les escucha hablar y tocar. Más allá de increíbles robos a Sepultura o The Jesus and Mary Chain, y de sus composiciones cósmicas-cotidianas-contemplativas que beben del dream pop, del post-rock, del synth ambiental y sobre todo del indie rock, es el espíritu de hacer las cosas de una manera que ya no se da, inspirados en un mundo que ya no existe.

 

Mucho cambia en diez años, lo político-personal-social: Rena tiene su propio cinto espacio-temporal

Cómo grabar tu EP debut en la sala de ensayo. "Lo hicimos en una sesión de un día. Me vine de la pega, con ropa de trabajo. Fue un gran mérito de la ingeniería civil. Terminamos como a las once, sin la posibilidad de parar o de regrabar”, va concluyendo Felipe.

El 25 de octubre de 2024, Sala Maga fue el estudio de grabación de Rena en el Siglo 40. Un espacio mutable –administrado en ese entonces por Don Sergio, quien falleciera en enero pasado causando un hondo pesar entre los músicos en torno a la sala– que ha sido patio para tirar humo, living para intercambiar canciones, habitación para improvisar y descargar la semana. Un vórtex geográfico arquitectónico sudoroso, que pasó de casa vieja a ser parte esencial de los espacios para la música en Santiago. Una máquina que capturó un momento, no tan distinto al cinto espacio-temporal de Themo Lobos.

Las cosas casi nunca salen como se disponen, sobre todo si hablamos de una banda indie que encarna esto del modo más real. Aunque muchas veces las cosas no salen, o lo hacen apenas, también los esfuerzos colectivos dan sus frutos ante la adversidad. En el caso de Rena, no pierden la cabeza con lo que no pueden manejar y con las imperfecciones que son parte intrínseca de su proceso. Al final, lo genuino rara vez nace del control obsesivo o de contar con todas las herramientas.

"Siento que no es el espíritu si nos metemos a grabar el disco con todas las de la ley. La sala es el espíritu y lo quiero capturar. Cuando grabamos acá era para hacer unos demos nomás, pero quedó tan bueno que no quisimos ni siquiera regrabar. Obvio que habían hueás que quería cambiar, como el micrófono que se usó porque no me gustó tanto cómo quedó mi voz. Pero a mí me gustan las pifias, siento que estoy escuchando algo como el Watery, Domestic [risas]. Y porque es un momento importante igual. Don Sergio, el dueño de la sala, nos pasó todo lo que nos faltaba para ensayar y, ese día, grabar. Le alcanzamos a pagar el equipo de sonido antes de morir. Nos salvó", concluye Luciano Venegas.

En una década pasa mucho. Haces nuevos amigos, te reencuentras con otros que te daba miedo llamar. Te encariñas con personas que fallecen. El país se convulsiona. Un Casiotone MT-65 se junta con una guitarra espacial y un bajo que ya no le teme tanto a sonar. Entre todo el alboroto, hay bandas de varias décadas atrás que nos formaron, que ahora son como ecos de cines y teatros al borde del derrumbe por etiquetas modernas, pero que sobreviven como templos gracias a quienes las escuchan con devoción.

En ese trayecto de escucha y creación, como el que se hace camino a comprar completos o a protestar, te das cuenta que no hay tanto de magia en la vida, que se trata más de activar. No hay mucho secreto más que empujar el encuentro. El resto es oficio y aprender a confiar, mientras suenan un montón de canciones buenas de fondo desde un celular. 

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