por Bárbara Carvacho
“Es extremadamente bueno. Cambió la historia de la música. Más que ponerse latero e intentar hacer una clase sobre él, quiero decir que fue un sonido que me remeció como joven que escuchaba música. Me dejó la cagá. No podía creer que algo así existiera, ¿cómo que estos bajos suenan así?, ¿cómo que hay un DJ que está escracheando y hay una mujer cantando con drama al mismo tiempo? Nunca se me hubiese ocurrido mezclar todo eso. También me pasó con Massive Attack, pero Portishead me lleva a un lugar más lírico, dramático, que es lo que digo de Sombra, mi proyecto musical, sin compararme obviamente. Es la inspiración madre Tierra, la nave central, de donde nace mucho”.
“Y mi momento favorito del disco es cuando parte ‘Wandering Star’. Quinta canción del lado A. Ese bajo, antes de que cante Beth Gibbons. Tun, tun, tun. Me sale pésimo. Pero es eso, la intro, ese bajo”.
¿Tienes un momento preferido para escucharlo?
Cuando estái volao, cuando estái tomándote una cosita. Siempre. Este disco yo lo puedo escuchar en la mañana, en la tarde, en la noche, en verano, en invierno, con pena, con alegría, con depresión, sin depresión. Es un disco que lo puedes escuchar en cualquier momento. Y esa es la mejor música, la que puedes escuchar en cualquier momento de tu día y de tu vida.
¿Y en qué momentos te gusta escuchar música?
Como soy una persona que trabaja con el sonido, ya sea con mi voz en locuciones o con la música en el escenario, aprecio el silencio. No soy de esas personas que escucha música todo el día o que se despierta y prende la radio. Para escuchar música tengo que estar concentrada en eso. Depende también del formato y el lugar. Para los vinilos me gusta una situación tranquila, estar en el living disfrutando. En el estudio, cuando estoy trabajando, muy pocas veces escucho música y cuando escucho es para buscar referencias. O cosas que me inspiren. Me hago una playlist y veo si por ahí encuentro algo que me inspire para crear, o escucho las cosas que hice, como maquetas, pero no escucho música; así como para que me acompañe a trabajar, cero. El auto también se ha convertido en el lugar: música de fondo, sin prestarle tanta importancia, pero tampoco puedo escuchar cualquier cosa. Me gusta escuchar radio.
¿Tienes algún rito, o hábito, asociado a la escucha?
Mi maña, hábito o tradición es escuchar los vinilos enteros, darle su tiempo al disco. Aunque mi verdadera maña es ser insoportable [risas]. Solo quiero escuchar música que me gusta a mí y que creo que es buena. No es como ay, yo nomás, sino que la que creo es buena música. Me pasa en las fiestas que soy un poco la hincha pelotas con la música que no me gusta, me pongo de mal genio, es lo peor que me pasa.
¿Cómo descubres nuevos artistas?
En estos momentos de algoritmos es súper difícil conocer música nueva. Tenemos claro que Spotify busca hacer lo contrario, darte más de lo que te gusta y te desafía poco. La forma son mis amigos que les gusta la música, los inquietos que escuchan cosas distintas a lo que yo escucho, más experimentales, más pop. Hago el ejercicio consciente de tratar de ser menos cerrada de oído, y darle espacio a lo que no conozco. Los amigos o músicos que sigo en Instagram cuando comparten canciones, y hay algo que me llama la atención, lo guardo y lo dejo pendiente ahí para escucharlo. Esa es mi manera de conocer música nueva, a través de mis amigos, que fíjate es la misma manera de conocer música que tengo desde los catorce años. Más allá de los dispositivos, sigue siendo la amistad la manera de compartir gustos musicales.
¿Y algún juguetito regalón para escuchar música?
Me encanta mi parlante cartera, Harman Kardon Onyx 6. No tengo una onda hi-fi ni vintage. Tengo mi tornamesa, buenos parlantes, un buen deck, pero no soy audiolover, soy más de la contemporaneidad, así que me gustan los parlantes Bluetooth, escuchar música con audífonos. Extraño el casete con audífonos, el discman, la cosa portátil rica.