Joaquín Saavedra (Paracaidistas) sobre Panico

Joaquín Saavedra (Paracaidistas) sobre Panico

por Juan Desordenado

Joaquín Saavedra Barrales es editor literario y músico. Desde 2015 lidera la banda Paracaidistas, proyecto de indie pop con el que ha publicado tres discos de larga duración (Bruxar, en 2017, El encanto del fuego, en 2022, y El fin de la inocencia, editado el año pasado), dos EP (Paracaidistas EP, de 2015, y Amor en tiempos de pandemia, de 2021), y ha realizado giras por Chile, Argentina, México, Perú y España. En el ámbito literario, trabaja en Editorial Cuneta y Puya Editora, y ha colaborado con otros sellos editoriales, entre ellos Los Libros de la Mujer Rota, Editorial USACH, Santiago Ander y Planeta. También forma parte de La Furia del Libro y ha escrito crítica literaria en medios como The Clinic y Fundación La Fuente.

En esta nueva entrega de Itinerarios de Escucha conversamos con Joaquín acerca de Panico, legendaria banda de rock alternativo fundada en 1994 por la pareja chileno-francesa conformada por Eduardo Henríquez (Edi Pistolas) y Caroline Chaspoul (Carolina Tres Estrellas). Con una trayectoria que cubre más de tres décadas, se han consolidado como nombre clave de la música independiente del país; también, como una forma de hacer donde ruido e irreverencia conviven con melodías memorables y una música que no pierde filo ni relevancia. 

¿Cómo llegaste a Panico? ¿Recuerdas qué fue lo primero que te llamó la atención de ellos?

Iba en primero medio y el DJ MaxiCat, en esos momentos Max Murillo, me los mostró. Me dijo que era una banda mítica y que iban a tocar en el Teatro Teletón después de mucho tiempo. Yo en esa época solo escuchaba punk, estaba rayado con Flema y Los Miserables. Me pasó un pirata del Pornostar (1995), que al principio no me gustó nada, pero después de unas semanas caí en la locura. Más tarde, me prestó Canciones para aprender a cantar (1997), que es una extensión del primer EP (Panico, 1994), y caí más en la droga. Me encantó que todo fuera desprolijo y tuviera un máximo espíritu de libertad y desenfreno.

 

 

En los noventa, la llegada de Panico fue algo parecido a una invasión extraterrestre: una juguera donde convivían The Velvet Underground, Pixies, Ramones, el punk, el pop y una irreverencia muy poco habitual en el panorama local. No tardaron en hacerse notar, pero al mismo tiempo nunca terminaron de abandonar ese lugar de banda de culto. ¿Por qué crees que una propuesta tan singular logró resonar con tanta fuerza en la escena alternativa local? ¿Y qué crees que explica que, décadas después, Panico siga ocupando ese lugar de culto?

A mí me parece extraño porque es un proyecto que en su esencia no está hecho para ser masivo, sin embargo, se terminó convirtiendo en un ícono de los noventa y dos mil. Imagino que su autenticidad los llevó a eso. Imagino que los noventa debieron ser muy aburridos y Panico era un escape perfecto para sobrevivir a Eduardo Frei y Lagos. Extra a eso, no había mucha música alternativa y ellos juntaban referencias desde la Velvet hasta el garage. Viéndolo a más de treinta años de esos lanzamientos, se pueden captar características de algunos géneros que ni siquiera estaban en Chile, como cosas del eggpunk o la cumbia electrónica que explotó décadas después. Eso de meter todo lo que se les ocurriera a modo de juego se sentía muy genuino y sincero, como una actitud infantil, en el buen sentido.

Panico tenía una formación chico cantante y guitarrista y chica corista y bajista. Más allá de esa evidente relación, ¿fue Panico una influencia decisiva en la conformación de Paracaidistas o la semejanza es mera casualidad?

De todas maneras, hubo una influencia directa. Yo le dije a la Mari que hiciéramos la banda pensando en hacer un dúo de voces tipo Panico, El Otro Yo y, obviamente, Beat Happening. Me parece que Panico, y es algo que nosotros también queremos hacer, termina representando a un grupo de amigxs, y para eso tienen que haber hombres y mujeres.

Si pienso en algún puente entre Panico y Paracaidistas sería la ironía y cierta mordacidad de algunas letras, además de una afinidad por el ruido y la diversión. ¿Qué crees que heredaron de Panico, consciente o inconscientemente? ¿Hay algo en ellos que reconozcas hoy en tu propio proyecto?

Totalmente. Todo eso lo heredamos de ellos. En el Bruxar (2017, el primer álbum de Paracaidistas) se pueden ver más claro todos esos aspectos. También en Michelle and Sebastian que es nuestro proyecto alternativo. Partimos tocando por las ganas nomás, sin mayores pretensiones y con bastante humor. Panico era, y es, un claro referente. Hay algunas partes del tema “Bruxar” que son copiadas de “No me digas que no si quieres decirme que sí”, aunque ese tema en particular es más romántico en la lírica. Y bueno, nuestro tema “Respeto público”, tiene exactamente la misma temática que ese tema de Panico.

 

 

Tengo la impresión de que en el panorama musical chileno actual (indie rock y derivados, concretamente) no abundan las bandas con sentido del humor e incorrección. ¿Estás de acuerdo?, ¿a qué crees que se deba? ¿Habría sido posible bajo este panorama la irrupción de un proyecto como Panico?

Venimos de un tiempo de hipercorrección política y moral. Por eso ahora todos los proyectos son súper serios. El humor es cuestionado y a la gente le da miedo hacer el ridículo cuando, a mi parecer, eso es el inicio de todo proyecto artístico desafiante. Podría decirse que el mundo actual se ha vuelto más aburrido y conservador, pero en realidad Panico también era una excepción de su tiempo, que también era aburrido y conservador. Actualmente, veo pocos proyectos con este espíritu de “A mi todo me importa una mierda” en el sentido del desenfreno, el delirio y la ironía. Espero que aparezcan más. El sello Gemelo Parásito y los Yambo son lo más cercano por ahora. Grandes proyectos.

Rock alternativo, punk, pop, cumbia psicodélica, noise pop, electroclash: Panico fue siempre un proyecto mutable dispuesto a cambiar su ropaje en cada disco que iban sacando. De todas esas etapas y transformaciones, ¿cuál es la época que más te marcó y por qué?

Me gustan todas, y todas me parecen muy interesantes, pero me quedo con la primera porque me parece la más auténtica. Juventud plena y lo menos serio posible. Me encanta también que hayan cambiado en cada disco, porque es ver crecer a la banda y las posibilidades que tomaron. Nova Materia también es un proyecto increíble, un desafío potencial de todo lo que hicieron con Panico. La primera época me marcó más porque cuando era chico escuché esos discos cinco mil veces, en ese afán de conocer algo distinto y volverse loco, que finalmente me llevó a conocer otras bandas y armar la mía propia.

Recomiéndanos un álbum y una canción de Panico.

Siguiendo el tono de esta entrevista, recomiendo los discos Canciones para aprender a cantar y el Pornostar. Explosión de descontrol juvenil, ironía y noise precario. Nosotros siempre hemos querido tocar la canción “Borrachas y extasiadas” pero hay partes de la letra que nunca hemos entendido qué dicen. En algún momento tocaremos un cover de ellos porque les debemos todo. Paracaidistas siempre Chicxs Panico. También recomiendo mucho el libro Al estilo Panico, de Marisol García, una verdadera joya para los fans de la banda.

 

Pornostar (1995)

Regresar al blog