Julián Plaza: Fan de... La Yein Fonda de Los Tres

Julián Plaza: Fan de... La Yein Fonda de Los Tres

por Bárbara Carvacho

Julián Plaza Pozo es diseñador multimedia autodidacta con una trayectoria ligada a proyectos musicales y culturales desde 2005. En 2009 cofundó Registro Móvil, sello independiente que ha publicado trabajos de Candelabro, Nando García, Floresalegría y Phuyu y la Fantasma, entre otros. Ha colaborado también con el sello musical Primo, la editorial Clubdefans y el estudio de diseño Siam. Paralelamente, realiza sets de vinilos, principalmente en actividades asociadas al colectivo seimpri.me, bajo el seudónimo Selector Jacinto.

¿Cuál es el disco favorito de tu colección hoy en día?

Uno de los discos más queridos de mi colección es la edición en vinilo de La Yein Fonda de Los Tres. En rigor, no es un disco de estudio, sino un registro colectivo en vivo, grabado entre el 17 y el 20 de septiembre de 1996, en el contexto de las celebraciones de Fiestas Patrias. El concierto se realizó en una carpa instalada en Plaza Ñuñoa y el disco fue publicado apenas un par de meses después, en noviembre de ese mismo año.

Siempre me llamaron la atención las tallas internas y las conversaciones entre canciones, muchas de ellas con temáticas subidas de tono, que en su momento no entendía del todo y que recién vine a captar siendo más adulto. No sé si podría decir que La Yein Fonda es el disco que más escucho, pero sin duda es uno de los que más me marcó: amplió mi espectro musical y me hizo entender que las barreras entre géneros y estilos no tienen por qué ser rígidas.

Que mi banda de rock favorita —junto a Los Prisioneros, claro— rindiera homenaje a la chilenidad y a las expresiones musicales populares fue algo muy potente para mí. En ese disco, Los Tres comparten escenario con leyendas vivas de la música popular, como el Tío Lalo Parra, y con músicos cultores de ritmos como la cueca, el foxtrot chilenizado, el jazz guachaca, la cumbia y una cueca que, en ese entonces, tenía circulación casi exclusiva en círculos ligados al folclor.

Ese mismo año, Los Tres habían grabado el archipopular MTV Unplugged, y fue justamente a través de ese proceso —y de discos como La Yein Fonda— que lograron presentar la cueca a un público completamente ajeno al folclor chileno, especialmente a una nueva generación. Y fue esa generación, o al menos una parte de ella, la que continuó reivindicando la chilenidad y los ritmos populares gracias a una banda de rock que no tuvo miedo de correr el cerco.

No puedo dejar de mencionar también a Sexual Democracia, que a comienzos de los noventa —e incluso antes— ya mezclaban rock con cueca en inglés, cumbiones, thrash metal en mapudungun, tonadas y baladas. Hoy puede ser políticamente incorrecto celebrar su genialidad musical, pero nadie puede negar que ya en 1988 estos visionarios tocaban cumbias en conciertos de rock, muchos años antes de experimentos paralelos a La Floripondio, como Chico Trujillo.

¿Cuál es tu momento favorito para escuchar música?

A riesgo de ser funado por imprudente, debo decir que uno de mis momentos favoritos para escuchar música es cuando pedaleo. Generalmente salgo a la calle con audífonos y, en la casa, la música está sonando casi todo el tiempo, por lo que me cuesta identificar un único momento favorito de escucha. Creo que eso va muy de la mano con el estado de ánimo: hay momentos que se vuelven favoritos dependiendo de cómo uno esté en ese instante. Mirando en retrospectiva, recuerdo con cariño los recreos en el colegio, porque eran el momento en que podía volver al personal stereo y a los audífonos.

¿Tienes alguna tradición, maña o hábito cuando se trata de escuchar música?

Diría que mi única maña es que, si empiezo a escuchar un álbum, debe sonar completo. No soy muy de playlists ni de picadillos. Me gusta la experiencia de la obra como un todo; creo que tiene que ver con un cierto respeto por el disco. Supongo que esa costumbre viene de haber empezado a escuchar música en casete, cuando adelantar o retroceder no era algo tan simple como en la música digital, y el álbum se vivía de principio a fin.

Cuéntanos de algún equipo, máquina o artículo curioso que tengas.

No soy un ñoño obsesivo de la alta fidelidad. Si funciona y se escucha como corresponde, está bien para mí. Tengo mis tornamesas regalonas, un buen deck y un CD player con un ecualizador análogo decente. Con eso me basta. Quizás lo más curioso que aún conservo son mi personal stereo y mi Discman, los mismos que usaba en la época colegial.

¿Y cómo conoces nuevos artistas?

Principalmente a través de mi trabajo en el sello Registro Móvil. Trabajar en un sello discográfico activo me ha permitido conocer muchos proyectos de la escena subterránea chilena. Otra herramienta clave que uso desde hace muchos años es el maravilloso sitio web Bandcamp. Y, por último, también suelo bucear entre catálogos de sellos nuevos y antiguos, tanto de Chile como de distintas partes del mundo.

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