Keiichi Suzuki x mariapepinos

Keiichi Suzuki x mariapepinos

por Juan Desordenado

mariapepinos es un proyecto de música electrónica experimental creado en 2010 por María Fernanda Araya. Utilizando herramientas como sampler, sintetizador y loops para construir composiciones a partir de capas, secuencias y procesamiento de sonido en tiempo real, en sus show incorpora visuales y animaciones propias, donde la estética del pixel y lo digital dialoga directamente con el tratamiento sonoro. En esta nueva entrega de Itinerarios de Escucha, nos cuenta acerca de su fascinación por Keiichi Suzuki, compositor japonés de vasta trayectoria, tanto en solitario como con Moonriders y The Beatniks, dúo que completa Yukihiro Takahashi (Yellow Magic Orchestra). En 1989 junto a Hirokazu Tanaka comienzan a componer la banda sonora para Mother, videojuego de Nintendo conocido posteriormente como EarthBound Begginings, y en 1994 se repiten el plato con Mother 2 (EarthBound), para Super Nintendo, un revolucionario videojuego cuyo legado sigue repercutiendo hasta hoy.

–Lo primero es agradecerte, no sabía nada acerca de Keiichi Suzuki y ha sido abrir un grifo. A través de la banda sonora de EarthBound (también conocido como Mother 2) pude adentrarme en un terreno vasto y mágico del que, asumo, fue difícil salir. Partamos por el origen: ¿cómo llegaste a la obra de Keiichi Suzuki, qué sensaciones te produjo y cuáles fueron los aspectos que más te llamaron la atención?

Gracias a ti por la invitación. Cuando me preguntaste por una recomendación musical que haya sido formativa, me costó escoger a alguien, pero recordé con cariño a Keiichi Suzuki. Hace unos años vi a mi sobrina jugando EarthBound y creo que lo primero que sentí al escuchar las canciones fue un sentimiento de nostalgia, y pensé… ¿a ver, qué?, ¿por qué? Y me di cuenta de que ya lo tenía guardado en mi cabeza por haber jugado de más chica. Hasta el día de hoy, cada vez que escucho la música de EarthBound me produce muchas sensaciones, la principal es un sentimiento de melancolía, pero también ilusión. Es extraño, debe ser además por las gráficas e historia en la que te vas involucrando. Creo que lo que más me llamó la atención es entender que es música producida para NES, lo que significa que tiene sus particularidades y limitancias propias del videojuego. Con eso en mente, que sus canciones logren evocar ese tipo de sensaciones me pareció algo demente [risas] pero a su vez increíble, ya que son melodías que se vuelven un poco inmortales dentro de una, por el fuerte sentimiento que generan. 

–En la banda sonora de Mother abundan referencias clásicas de la canción pop –The Beach Boys, Pink Floyd, Randy Newman y muy en especial la figura de The Beatles y el John Lennon más dulce y psicodélico en particular–, pero son sampleadas, y muchas veces deformadas hasta volverse inquietantes, extrañas, generando un lenguaje bastante complejo en esa mezcolanza delirante. Pensando en tu propio trabajo e historia musical, ¿cómo te relacionas con esas contradicciones y con la multitud de influencias en apariencia “no afines”?

La verdad es que lo “no afín” es, muchas veces, lo que más me gusta descubrir en la gente que produce música. Si bien suele buscarse cierta coherencia en lo que cada una escucha, me interesa mucho eso que queda en el inconsciente: esas canciones pegajosas que no te puedes sacar de la cabeza y que, de alguna forma, terminan moldeando tu imaginación sonora. Me da risa, pero también un poco de susto, porque es información de la que no puedes escapar.

Pienso que vivimos en una sociedad desbordada de información, incluyendo la sonora. Entonces, eso “no afín” muchas veces viene de canciones o bandas que una escucha más joven por culpa de la familia, el colegio, los amigos, la calle, la televisión o, en este caso, los videojuegos, pero que igualmente pasan a formar parte del archivo mental de cada una.

Por lo mismo, lo que en principio parece “no afín” muchas veces termina transformándose en algo “afín”, sobre todo a través de prácticas como samplear o distorsionar sonidos. Pienso, por ejemplo, en el chop & screw, que tiene mucho de eso: tomar melodías que quizás no elegirías conscientemente y volverlas propias.

Ahí también está la gracia de trabajar con samples: agarrar ese pedacito que te gusta de la canción y moldearlo hasta que suene como tú quieres.

–Indagando en las profundidades del universo de Mother me encontré con la sección de comentarios de YouTube, donde descubrí a un montón de personas a las que esta música les ha marcado profundamente, generando intensas experiencias emocionales que son sumamente personales. Una memoria afectiva que trasciende, incluso la historia del videojuego. ¿Qué lugar ocupa para ti esa dimensión emocional en tus propias composiciones? ¿Hay una búsqueda activa de disparar recuerdos o tu enfoque es más ambiguo?

Esta pregunta es muy personal, pero me atrevería a decir que sí. Hay un lugar especial para esas emociones en cada composición. Hay canciones que me hacen llorar, a veces por recuerdos, por notas o sonidos que me recuerdan a algo. Al momento de componerlas y tocarlas también en vivo, la mayoría de las veces estoy pensando en algo o alguien en particular, aunque otras veces también pienso en escenarios ficticios que planteo en mi cabeza, creo que me ayudan a mantener la concentración mientras estoy tocando.

 

 

–Jugando EarthBound llegué a la escena donde la madre de Pokey ataca a una mosca que acompañaba a Ness, y esta agonizando lentamente le dice “quizás ya me fui pero sigo viva en tus recuerdos”. En ese momento preciso te das cuenta de que hay en el juego una melancolía persistente, de que tal vez este juego se trata de otra cosa. Temas como la ausencia y los vínculos familiares recorren con fuerza la experiencia. Sin necesidad de llevarlo a un terreno explícito o autobiográfico, ¿crees en la música como herramienta de sanación?

Elijo creer [risas]. Pienso que las expresiones artísticas en general tienen un poco de eso, y en particular con la música, que siento es algo que te acompaña siempre. Creo que la música es un medio de transporte que nos lleva a distintos paisajes, tiempos y personas. En ese sentido, se pueden visitar distintos escenarios que pueden ayudar a procesar lo que sentimos y quizás llegar a entendernos mejor.

–A la rápida pienso en algunos exponentes locales que de alguna manera experimentan con estas sonoridades que asociamos a “lo oriental”, entre videojuegos y animé: Eggglub, Lavina Yelb o Mijail Nadir i Aisa Sana, por nombrar algunos. ¿Cómo percibes tú esta vuelta de tuerca o relectura contemporánea de estos sonidos más asociados al pasado? ¿Crees que hay una búsqueda común?

Creo en la idea de que nuestras mentes son recipientes llenos de información y que, al momento de crear, de alguna manera vamos tomando esas referencias para construir algo nuevo. En ese sentido, tanto el animé como los videojuegos son cosas que nos acompañaron en nuestras etapas de crecimiento, justo en ese momento en que el cerebro está más receptivo y con ganas de absorberlo todo. A su vez, sí creo que hay una búsqueda común: al ser un imaginario generacional, pienso que la mayoría nos sentimos cómodos en ese espacio, porque nos remite a momentos de infancia y disfrute. Entonces de alguna manera, buscar esos sonidos es también reconectarnos con un recuerdo sonoro que ya existe en nosotros.

–¿Qué temas nos recomendarías escuchar sí o sí de Keiichi Suzuki?

En su trabajo solitario creo que una de las canciones que más me gusta es “Words, Colors, Noise and Booms” del disco White Report. Aunque también recomendaría escuchar su trabajo colaborativo con Yukihiro Takahashi con The Beatniks, en especial el disco Existentialism.

–Antes de finalizar, imaginemos: ¿cómo sería el videojuego cuya música soñarías componer?

Si hablamos de sueños, me encantaría componer música para un videojuego que tenga momentos acuáticos. En general, las etapas de agua suelen tener músicas muy bonitas, con ritmos más lentos y melodías que sugieren esa sensación de inmersión.

Por otro lado, tengo varios amigos ilustradores que admiro mucho, y me encantaría que ese juego fuera producido por ellos. Imagino especialmente componer para una de esas etapas acuáticas hechas en conjunto, sería algo muy hermoso.

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