por Bárbara Carvacho
Bruno Canales es diseñador y director de arte de FORMA. Ha construido una interesante colección rotativa de discos, de la que selecciona un drone extendido de voz y violín sobre órgano. Entre clusters armónicos y trances hipnóticos, el italiano Giusto Pio encuentra un puente entre el pastoral italiano y la tradición oriental de la India.
—¿Por qué eres fan de Motore immobile de Giusto Pio?
—Es como minimalismo italiano; supongo que había toda una escena de finales del setenta que era súper interesante porque, obviamente, está el minimalismo gringo con cosas como Reich, Terry Riley y todas esas cuestiones. Pero en Italia varios venían del rock progresivo, como en este caso, o de la música clásica. Y empezaron a hacer cosas más experimentales. Es interesante porque es un trayecto distinto… Italiano, entre oriente y occidente, que tiene otra onda, otra influencia.
Si lo piensas, Italia, sobre todo Venecia, estaba muy conectada como el eje donde entraba Oriente a Europa, entonces se ve en la arquitectura, en la música. Creo que tienen esa conciencia que es distinta a la de acá o a la de Estados Unidos. Eso sí, se comparte con Chile algo. Como que hay un gusto por lo hipnótico. Eso también lo tenemos. Una conexión con otras tradiciones desde la música.
El disco lo encontré por accidente porque hay un tema de Franco Battiato que se llama "L'era del cinghiale bianco". Battiato era un tipo más pop, podríamos decir, que hizo cosas experimentales pero después se volvió más pop. Él aparece tocando violín en este tema. Para mí, el disco es una joya. Un drone de órgano con violín, voz, piano. Un drone en un tono sostenido, con muy poca variación y súper meditativo. Muy quieto. Todas estas cosas del minimalismo italiano eran mega pastorales y este disco tiene otra cualidad. Más trascendental que el estilo americano supongo.

Motore immobile (1979)
Es un disco perfecto. Es música con muy pocos elementos que logra algo mucho más allá de ellos. Es muy de economía de recursos. Literalmente con pocos recursos logra algo trascendente. Eso me gusta de la música. De repente hay cosas que no necesitan tanto efecto, y con cosas absolutamente básicas se logran obras hipnóticas, casi como de trance. Además, en él colabora gente muy distinta. Algunos vienen del pop o de la música clásica, distintas cuestiones. Parece que era difícil de conseguir en una época, pero ahora está en YouTube, por supuesto.
—Momento favorito de Motore immobile.
—El primer tema es el que más me gusta. El homónimo. Es solamente un órgano con violín y piano, que salen de la mezcla como de atrás. Son cambios sutiles a través del tiempo de duración, que son diecisiete minutos. Obviamente no es para escuchar todos los días [risas]. De hecho, es más para la noche o muy temprano en la mañana, cuando todo está muy, muy quieto.
—¿Tienes alguna tradición, maña o hábito al escuchar música?
—Suelo trabajar entrada la tarde, más de noche, porque me concentro más. Es un momento en el que pongo música. Parto las jornadas con el acto de poner un disco, es parte de. Es mucho más fácil un CD o en digital. Ahora estoy empezando a usar Spotify pero no tengo la cuenta pagada, así que es un poco mala la experiencia. Es otro mundo.
No tengo muchas mañas. Que haya silencio. A veces, sentarme a escuchar. Estar solo y entregarme al acto de escuchar el disco, no tenerlo tan de fondo como cuando trabajo. Me gusta que tenga un espacio y, además, un espacio físico. Tengo una pieza que es para escuchar música. Me gusta tener esa separación.

—Equipo, máquina, artículo curioso o regalón para escuchar música del que quieras contarnos…
—Tengo casi todo Rega, que me fui comprando de a poco en Needle. Estoy súper flojo para elegir equipo, así que compré todo de la misma marca. Para mí, el lector de CD es fundamental porque la mitad de los discos que compro son en ese formato. Pero creo que lo importante es tener una pieza y que suene bien. Da lo mismo el equipo que tengas, yo creo que todos sirven, que están bien. A mí me gusta que todo suene bien. Un cambio de cable puede cambiar todo el sonido de un equipo, que es lo que me pasó hace poco, pero tampoco soy tan quisquilloso. He tenido, literalmente, un Walkman y chao. Me gusta escuchar con parlantes. Antes era más de audífonos pero ahora más de parlantes. En invierno soy más de audífonos, no sé por qué [risas].
—¿Cómo conoces a nuevos artistas?
—En una época, Soulseek. Mucho Soulseek. Sobre todo porque no tenía plata. Todo pirateado, descargando. Bandcamp me gusta mucho para comprar discos y bajar como archivo. Ahora estoy conociendo por Twitter. A través de amigos siempre. Empecé a usar Spotify tratando de buscar cosas, pero hay varias que no están ahí y que sí encuentro en YouTube.
Me gusta comprar en tiendas. Hay algunas que también son como portales con gente que escribe reseñas; te haces una idea próxima de cómo es el disco y después de eso lo puedes pedir. A veces regalo discos que compro, me quedo con los que más me gustan, después me arrepiento y los compro de nuevo y así... Siempre estoy buscando.