por Juan Desordenado
Quizás en alguna realidad paralela Solid Space conquistaron las radios con “Afghan Dance” y “Tenth Planet”, poniendo de moda el minimal wave por todo el mundo. Pero la verdad fue que el dúo londinense formado a fines de los años setenta por Matthew Vorsburgh y Dan Goldstein pasó brevemente por la escena electro inglesa sin pena ni gloria, y que el término minimal wave se acuñó más de veinte años después de su separación. No obstante, la influencia silenciosa del proyecto —y de otros contemporáneos que cruzaron esa línea entre el synth-pop, el post-punk y la baja fidelidad, como Oppenheimer Analysis o Chris & Cosey— no ha dejado de crecer, generando un culto entre amantes del futurismo, la ciencia ficción y el “hazlo tú mismo” más radical.
Matthew “Maf” Vorsburgh y Dan Goldstein se conocieron en el colegio, cuando ambos tenían once años. A los catorce comenzaron con su primer proyecto, Exhibit A, junto a Andrew Lunchbox y Paul Platipus, y a los quince crearon su propio sello, Irrelevant Wombat Records. Por allí editaron el EP No Elephants This Side of Watford Gap en 1979, un trabajo menor dentro de la esfera post-punk que suena curiosamente cercano al The Cure más prehistórico (sí, el de Easy Cure). También lanzaron el single “Distance” y aparecieron en el compilado The Thing From the Crypt, compartiendo espacio con unos recién formados Sad Lovers & Giants, con “Rain” y “Echoes”, probablemente sus mejores canciones, que ya dejaban entrever los rumbos que estaban por tomar.
Comienzan la nueva década con un nuevo nombre, sin la compañía de Lunchbox y Platipus, y grabando canciones en un rudimentario estudio de ocho pistas llamado The Shed, que en realidad no era más que un cobertizo de jardín. En palabras de Maf: “Solid Space, en ese punto, funcionaba conmigo tomando el bus por las tardes para ir a casa de Dan cargando un montón de equipos; una de las razones por las que siempre hemos preferido los aparatos ligeros que funcionan con baterías”.
El resultado, de poco más de media hora de duración, fue producido por Pat Bermingham y editado únicamente en una pequeña tirada en casete por el sello de culto In Phaze Records (que tuvo entre sus filas a los primeros Legendary Pink Dots) en 1982. Space Museum es una obra maestra del coldwave y del post-punk más minimalista: lejos de la exuberancia del synth-pop comercial de la época, apuesta por una música introspectiva donde conviven ritmos primitivos, sintetizadores baratos y guitarras esqueléticas que remiten tanto al dub (“New Statue”) como al jangle (“Tenth Planet”).

La apertura, de claro pulso kraftwerkiano, con “Afghan Dance”, es la puerta de entrada a un mundo fascinante. “Spectrum Is Green”, donde las guitarras aparecen en todo su esplendor, está dedicada a El Capitán Escarlata, una oscura y tensa serie británica de marionetas de fines de los sesenta realizada con la técnica supermarionation. El programa presentaba un elenco colorido de marionetas de aspecto rígido y proporciones realistas que combatían una amenaza terrorista alienígena invisible en una utopía futura post Guerra Fría, aterrorizando de paso a varias generaciones de niños.
“Destination Moon” remite al sonido de Joy Division y es paradigmática del ánimo sombrío que imperaba en su época; “The Guests” es suave y envolvente, guiada por un bajo hipnótico y teclados dulces y neblinosos. La ya citada “New Statue”, el tema más largo del álbum con casi seis minutos de duración, contiene extractos del poema “Morning Sun” de Sylvia Plath, y se cruza con el espíritu space-funk de la guitarra de Maf. Además, cuenta con intervenciones de Jonathan Weinreich en saxofón y clarinete. “A Darkness in My Soul”, un dance-folk grisáceo, se sostiene en una guitarra acústica bañada en reverb, siniestros coros en reversa y una atmósfera febril y repetitiva. Imposible dejar de lado “Tenth Planet”, la canción favorita de muchos de quienes entramos en esta droga llamada Solid Space: robótica e intensa, mezcla de forma perfecta todos los elementos que distinguen y hacen especial a la banda.
Entre canción y canción aparecen múltiples extractos y referencias a episodios de Doctor Who. Incluso el arte del disco muestra a los Cybermen junto a Zoe, personajes del episodio “The Wheel in Space”.
Con el paso del tiempo, estos casetes se convirtieron en un tesoro analógico enterrado, ocasionalmente rescatados y vendidos en ediciones en vinilo de baja calidad, hasta que en 2017 el sello Dark Entries lanzó una excelente reedición, incluyendo dos temas adicionales provenientes de los archivos del grupo: “Platform 6”, publicado originalmente como lado B del segundo single de Exhibit A, y “Tutti Lo Sanno”, un cover de las incombustibles Marine Girls, otra excelente banda de culto donde una jovencísima Tracey Thorn dio sus primeros pasos.