Soñando despierto

Soñando despierto

por Juan Desordenado

Sonido Ignoto es un espacio dedicado a indagar en historias, trayectorias y álbumes que, de alguna manera u otra, han permanecido por debajo del radar colectivo. Entonces ustedes se estarán preguntando, y con justa razón, ¿qué hacemos aquí hablando de Mark Mothersbaugh? El maniático y genial frontman de Devo no es para nada una figura esotérica, sino un iconoclasta que definió la MTV y ha encarnado como pocos ese cruce incómodo y difícil entre vanguardia y pop.

Pero lo que nos trae aquí no es su banda madre, tampoco su extraordinario trabajo como compositor de bandas sonoras (aunque de esto último algo abordaremos). No, lo que nos trae aquí es un experimento a ratos infantil y a ratos sencillamente escalofriante: ambient de manicomio, motivos sin resolución, canciones de cuna escherianas. Hoy exploraremos Muzik for Insomniaks (1988), uno de los trabajos más singulares de una carrera excepcional.

Un poco de historia: Mark Mothersbaugh nace un 18 de mayo de 1950 en Akron, Ohio, Estados Unidos. Es el mayor de cinco hermanos; le siguen Bob y Jim, también músicos, Amy y Susan.

Desde niño sufre de miopía y astigmatismo severos sin corregir, una condición que distorsionó su manera de ver el mundo hasta que comenzó a usar gafas graduadas. En sus recuerdos aparecen los innumerables viajes por México junto a su familia, recorriendo carreteras en una camioneta y acampando a sus orillas.

 

 

Más tarde entra a estudiar arte a la Kent State University, donde conoce a Gerald Casale y Bob Lewis, quienes ya venían jugando con el concepto de la "devolución" de la raza humana. Ambos habían sido testigos de su naturaleza destructiva tras la masacre de la Universidad Estatal de Kent, ocurrida en 1970, cuando la Guardia Nacional asesinó a cuatro estudiantes, entre ellos Allison Krause y Jeffrey Miller, amigos de Casale.

Intrigado por las ideas de estos, Mothersbaugh se les une, aportando sus propias inquietudes artísticas y filosóficas. En 1973 fundan Devo y el resto es historia.

Pioneros en representar la idiotización a la que el capitalismo sometía a la sociedad, Devo ayudó a definir el tránsito del punk al post-punk, de los setenta a los ochenta, con una música divertida, tensa y anfetamínica, profundamente irónica, incómoda y punzante. Una música que no se parecía a nada y en la que respiraban con fuerza ideas filosóficas que, hasta ese momento, eran prácticamente inexploradas en el pop.

"En un principio, no nos pensábamos como una banda de rock", dijo alguna vez Mothersbaugh. "Pensábamos que éramos un movimiento artístico".

Esta distinción es importante, ya que para Mothersbaugh la música siempre ha sido parte de una propuesta creativa más amplia, desbordando los límites de lo que constituye un proyecto pop convencional. Su trabajo en solitario es consecuencia de esta filosofía de exploración incansable.

 

Devo en 1979

 

Para entender el origen de Muzik for Insomniaks hay que remontarse a mediados de los ochenta, cuando Mothersbaugh comenzó a trabajar en Japón con músicos como Hajime Tachibana, integrante de Plastics. Durante esas sesiones solía poner música instrumental de fondo, una colección de composiciones propias que acompañaban sus actividades cotidianas. Algunos representantes de la Tokyo Radical Artists escucharon aquellas piezas, quedaron fascinados y le propusieron publicarlas.

La idea era una especie de antídoto contra la mediocridad reinante de la radio estadounidense. Mothersbaugh buscaba música electrónica y experimental que pudiera escuchar mientras hacía otras cosas: lavar la ropa, preparar el desayuno, dibujar o trabajar. Como no encontraba exactamente lo que quería, decidió fabricarla él mismo.

Para hacerlo recurrió al Fairlight CMI, uno de los primeros instrumentos digitales que combinaban muestreo, secuenciación y un teclado convencional. El aparato permitía grabar sonidos de instrumentos reales y manipularlos para construir composiciones enteras sin depender necesariamente de otros músicos.

Mothersbaugh quedó fascinado con sus posibilidades. El Fairlight lo liberaba de la lógica de banda y le permitía trabajar de manera autónoma, registrar una idea en el momento en que aparecía y convertirla en una composición permanente. Pero había algo más: las limitaciones del instrumento también le resultaban atractivas.

 

 

Aunque sus muestras podían sonar como instrumentos reales durante un instante, al repetir una nota y trasladarla por el teclado los sonidos comenzaban a perder su cualidad reconocible. El violín dejaba de ser un violín, la madera se convertía en una imitación sintética de la madera. 

Mothersbaugh comparaba ese sonido con los revestimientos de plástico que imitan la madera o los ladrillos. No eran los materiales originales, sino sus versiones artificiales, imperfectas y fascinantes. Le atraía la posibilidad de combinar instrumentos acústicos con sintetizadores para producir algo que describió como plastic acoustic music: música acústica de plástico.

La expresión caía como anillo al dedo a buena parte de su obra. En vez de rehuir de la artificialidad, Mothersbaugh la realzaba y la convertía en una virtud estética. En esa ambigüedad se encontraba su autenticidad.

En una entrevista describió estos discos como “una cruza entre M. C. Escher y un fondo de pantalla digital”. Una comparación bastante precisa para su contenido.

Sin embargo, Muzik for Insomniaks no surgió de la nada. Un antecedente fundamental es E-Z Listening Disc, el experimento de Devo con el muzak y el easy listening, que transformaba algunas de sus canciones más populares en versiones instrumentales, suaves y deliberadamente extrañas.

 

 

Cansados de escuchar la música rock y pop que sonaba antes de sus conciertos, los integrantes de Devo comenzaron a crear sus propias versiones para acompañar la espera. El resultado era una especie de broma que, al más puro estilo de la banda, llevaron demasiado lejos. Las canciones perdían buena parte de su energía original y adquirían una apariencia amable, casi inocua, aunque bajo esa superficie seguía latiendo el espíritu deforme e incómodo que definía a Devo.

Las grabaciones se recopilaron en casetes, EZ Listening Muzak y EZ Listening Muzak Volume 2, que se vendían por correo junto a otros artículos de la parafernalia de Devo.

En 1988 apareció Muzik for Insomniaks, distribuido en dos casetes, hoy casi imposibles de encontrar. Mothersbaugh diseñó un estuche inspirado en las cajas de preservativos que había visto en Japón e incluyó una baraja de naipes, pensando en quienes quisieran jugar mientras esperaban quedarse dormidos. El objeto ya dibujaba la naturaleza de la música, una mezcla extravagante de humor, extrañeza y funcionalidad.

El lanzamiento coincidió con un momento poco auspicioso para Devo. Ese mismo año la banda publicó Total Devo, un disco que la crítica destrozó. La revista Rolling Stone lo calificó con una estrella de cinco, tildándolo como “un llamado de emergencia de Mothersbaugh”. Mientras Devo comenzaba a perder relevancia en el panorama musical, su líder abría otras puertas.

En Muzik for Insomniaks las melodías dan vueltas sobre sí mismas, los sonidos imitan instrumentos que no terminan de parecer reales. Es música que podría acompañar una actividad doméstica, pero también pareciera la banda sonora de una pesadilla particularmente amable. Hay algo profundamente infantil en estas composiciones, como si fueran canciones de cuna o melodías de un videojuego que uno recuerda vagamente de la infancia. Una familiaridad deformada y a ratos ominosa, evocando recuerdos de cosas que nunca sucedieron, de mundos que habitan detrás de nuestra mente.

 

 

No es difícil comprender por qué estas composiciones llamaron la atención de Gábor Csupó, co-creador de Rugrats, quien se acercó a Mothersbaugh con la intención de utilizar música de Muzik for Insomniaks en la serie. Mothersbaugh le propuso componer material nuevo y Csupó aceptó. A partir de entonces, su trabajo en televisión se convertiría en una de las facetas más reconocibles de su carrera.

Tras el primer final de Devo (se han reunido de manera intermitente a través de los años), Mothersbaugh también compuso música para Pee-wee's Playhouse, además de desarrollar bandas sonoras para películas y series. Su capacidad para producir melodías memorables, absurdas y ligeramente desviadas de la norma encontró un terreno fértil en la animación y el cine.

Su música terminó siendo escuchada por millones de personas a través de videojuegos, series y películas, mientras que algunos de sus discos instrumentales siguen siendo objetos esotéricos que la mayoría de sus fans ignoran por completo. Es en ese intersticio donde la figura de Mothersbaugh encuentra su plenitud.

Escuchar Muzik for Insomniaks hoy es entrar en una especie de habitación mental donde los sonidos continúan girando incluso cuando uno cree haber dejado de prestarles atención. No es exactamente música ambiental, aunque pueda funcionar como tal, y tampoco es música experimental en el sentido más solemne del término. Es ambigua, lúdica y abstracta. Hay piezas que parecen pequeñas maquetas de mundos imaginarios, otras que avanzan con la obstinación de un juguete mecánico anacrónico y otras cuya belleza resulta difícil de explicar sin recurrir a imágenes. “XP27”, por ejemplo, con sus casi diez minutos de duración, es estremecedoramente bella, sin ironía ni medias tintas. Solo un lunático podría haber hecho esta obra maestra. O un genio. Y Mark, como sabemos, es ambas cosas a la vez.

 

Muzik for Insomniaks (1988)

Regresar al blog